Sociólogo
Galicia móvil
La Voz de Galicia, , 08-08-2010Hay dos tipos de intercambio migratorio, el que nos une al resto de España y el que busca destino en el exterior. Cuando los dos son positivos se puede sostener que la comunidad va viento en popa porque miles de personas solo se van de donde hay carencias y acuden allí donde hallan expectativas o realidad. Eso es lo que sucedió en Galicia el año pasado, cuando nos llegaron más personas de las que se fueron tanto de dentro como de fuera. Las cosas, sin embargo, han cambiado en tan solo medio año. El saldo con España es nulo o incluso ligeramente negativo y el intercambio exterior, aunque positivo, aparece en cuarto menguante. En el 2010 ha decaído nuestra capacidad de atraer y de retener.
En esta tesitura existen dos conceptos, migración y movilidad, que se pueden vincular al enfoque del lamento y al de la esperanza, bien mirando al pasado o a la globalización. Si pensamos en Galicia como un sujeto colectivo con interés propio, entonces cabe preocuparse por nuestra insuficiente capacidad de reproducción vegetativa y social. Procreamos poco, retenemos escasamente y atraemos sin querer. En sus extremos podrían emigrar los jóvenes con cierta cualificación y venir la población dependiente. El otro punto de vista es el de las aspiraciones de las gentes y ahí lo positivo reside en constatar que la movilidad se ha convertido en una práctica habitual en busca del bienestar. Cuando las expectativas no se cumplen, el gallego de toda edad y condición se yergue y, sin esperar, se muda de lugar.
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