350 millones de cristianos sufren el acoso en su propia casa

La nueva persecución entre el islam y el comunismo

La Razón, 14-03-2010

En este último tiempo la libertad religiosa lejos de haber mejorado ha empeorado en muchos rincones del mundo. Iglesias quemadas, biblias de contrabando en algunos países islámicos, ataques directos y miles de refugiados por tener una creencia religiosa distinta a la oficial.

Diversas organizaciones cristianas han advertido sobre la persecución que sufren sus fieles, por desgracia lo que ha ocurrido esta semana en Nigeria y en Pakistán, no es nuevo. «La situación de los cristianos se está complicando en distintos países del mundo.


En general, se tiene cada vez menos libertad religiosa y desde Ayuda a  la Iglesia Necesitada lo constatamos. De hecho, en nuestro informe de 2008 citamos a 60 países en los que la situación es grave», asegura Javier Menéndez Ros, director de la organización en España. Menéndez da a LA RAZÓN la cifra que él estima de cristianos perseguidos en el mundo: 350 millones y lo que es peor, pronostica que podría empeorar. «Ya estamos realizando el informe de 2009 y desgraciadamente las cifras serán más negativas».


Menéndez acababa de llegar de Pakistán cuando atendió a este periódico. Esta semana, seis cooperantes de la ONG cristiana World Vision murieron en Mansehra como consecuencia de un ataque con bomba y después disparos directos. Amnistía Internacional, a través de Sam Zarifi, su director para Asia, lo calificó de «serio revés» para los derechos humanos. La propia ONG estadounidense aseguró a este periódico que los voluntarios que murieron eran musulmanes. «No sé si su motivación fue religiosa, intentaban robar, o qué los llevó a atacar nuestras oficinas», dijo Dean Owen.

Pakistán es uno de los «puntos negros» a los que todas las sociedades cristianas se refieren. Menéndez recuerda que el pasado agosto prendieron fuego a 50 viviendas de un barrio cristiano.  Murieron siete personas quemadas vivas, dos perecieron después en el hospital. «Es impresionante que no se haya castigado a los asesinos». Además, añade Menéndez, «no es lo mismo leerlo en un titular que conocer a los protagonistas, la semana pasada estuve con un padre de este barrio que perdió a su mujer e hijos, sólo por ser cristianos».


La clave para Mathews George Chunakara, director del programa de testigos públicos y de la comisión de Iglesias en asuntos internacionales de World Council of Churches (WCC), es que algunos partidos políticos se alían con fundamentalistas para conseguir el poder y pone como ejemplos Myanmar y Sri Lanka. «Gracias a ellos logran la mayoría absoluta y después comienza la discriminación». Chunakara, asegura que en determinados países se llega a cambiar la Constitución y se introducen, por ejemplo, leyes de blasfemia, poniendo difícil el practicar una religión distinta a la oficial.

«La respuesta a este incremento de acoso a los cristianos tiene motivaciones políticas. Tanto en el islamismo, como el  hinduismo no se habla de violencia sino de paz, dignidad humana y tolerancia», explica Chunakara, quien nació en India. «En el estado en el que yo nací el cristianismo ya llevaba 200 años, por lo que no fui víctima de ninguna persecución, sin embargo, en algunas zonas remotas sí se margina a los cristianos».


El reverendo Dr. Taranath S. Sagar, presidente del Consejo Nacional de Iglesias en India y miembro del Comité Central de WCC cuenta desde Bangalore que la discriminación en India varía de estado a estado, sobre todo del partido que gobierne en cada región. Sagar sí habla de iglesias quemadas y de marginación por parte de la población. «A veces nos roban y la Policía no nos hace caso».


La mayoría de fuentes consultadas coincide en señalar el fundamentalismo y la expansión de Al Qaida como uno de los males. «En Irak, por ejemplo, sufren atentados directos, los sacerdotes son perseguidos y a los cristianos se les chantajea para que se conviertan o huyan, al tercer secuestro, muchas familias optan por marcharse. Por eso hay más de 40.000 refugiados y unos dos millones  desplazados», explica Menéndez.

Open Doors International tiene una lista de 50 países donde se acosa a los cristianos. La primera nación es, «una vez más», Corea del Norte. Allí cualquier actividad religiosa es reconocida como insurrección a los principios socialistas. Pese a una ligera apertura del régimen comunista a los cooperantes, allí a la única figura a la que se puede adorar es a Kim Jong Il.


Según Ayuda a la Iglesia Necesitada, desde la instauración de la dictadura en 1953 «han desaparecido unos 300.000 cristianos y de los sacerdotes y religiosas que vivían allí no se sabe nada, por lo que se asume que fueron perseguidos hasta la muerte. En la actualidad, se calcula que unas 80.000 personas (frente a las 100.000 del año pasado) languidecen en campos de trabajos forzados, donde sufren hambre, torturas e incluso la muerte».

En otra dictadura comunista, en China, Chunakara ha visto una «ligera mejora». Su experiencia  durante años le ha dado ciertas alegrías, como el número de biblias que hay actualmente en el país, que ahora hasta se imprimen allí. «En el 75 esto era imposible, pero hace unos años cambiaron la Constitución e incluyeron el derecho a la libertad religiosa», cuenta desde Ginebra.

En Egipto ayer musulmanes integristas atacaron a una comunidad de cristianos coptos en  Marsa Matruh y  dejaron 23 heridos. Menéndez también alerta de choques en otros países africanos como Sudán, Eritrea y Nigeria, además de Iberoamérica con Bolivia, Venezuela o Cuba: «La falta de democracia suele coincidir con la falta de libertad religiosa. Es el barómetro perfecto para medir la libertad de un país».
 

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