Nueva tragedia en Lampedusa en plena ofensiva contra la inmigración

Gara, GARA, 22-08-2009

«Esperábamos que alguno nos tendiera una cuerda, una escalera… pero nos dieron sólo pan, algo de comer y algunas botellas de agua». Es el relato de uno de los cinco inmigrantes rescatados el jueves en estado grave frente a la isla italiana de Lampedusa. 73 compañeros perecieron en su intento por llegar a la costa. Ninguno de los barcos con los que se cruzaron en su travesía les quiso remolcar ni prestar ayuda, penalizada por el Gobierno de Silvio Berlusconi.

De los 78 inmigrantes eritreos que se echaron al agua con la esperanza de llegar a territorio europeo, sólo cinco han logrado sobrevivir. El resto murió por agotamiento. Sus cuerpos fueron lanzados al mar.

Según los testimonios de los supervivientes, ninguno de los barcos con los que se cruzaron durante la travesía, que comenzó en Libia, se ofreció a rescatarlos. «Esperábamos que alguno nos tendiera una cuerda, una escalera… pero sólo nos dieron pan, algo de comer y algunas botellas de agua», relató uno de los supervivientes.

Explicó que el miércoles los pasajeros de un barco les dieron combustible y arrancaron de nuevo el motor de su embarcación, mostrándoles la dirección hacia Lampedusa y dejándolos a su suerte.

Dos de los cinco inmigrantes que fueron rescatados por las autoridades italianas llegaron en graves condiciones de salud a Lampedusa, con sus cuerpos prácticamente «reducidos a esqueletos», señalaron los servicios de urgencias.

Laura Boldrini, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), lamentó que «el miedo haya prevalecido sobre el deber de dar asistencia en el mar».

En su lucha sin cuartel contra la inmigración irregular, el Gobierno de Silvio Berlusconi ha penalizado con fuertes multas e, incluso la cárcel, la ayuda a los inmigrantes que no tengan los papeles requeridos por la Administración italiana. Los propios inmigrantes serán castigados con la expulsión.

«Una cosa es la lucha contra la inmigración clandestina y otra, la falta de respeto a los derechos humanos», remarcó Dario Franceschini, del Partido Demócrata, principal partido de la oposición. Por su parte, Leoluca Orlando, portavoz de la Italia de los Valores, incidió en que «estas desapariciones son una tragedia anunciada, que pesa sobre los hombros de nuestro país».

La derecha, como era de esperar, se cerró en bloque a favor de Berlusconi y de la reciente ley que tipifica la inmigración irregular como delito.

«No debemos olvidar que Italia acoge a millones de extranjeros con espíritu humanitario», dijo Maurizio Gasparri, jefe del partido mayoritario Pueblo de la Libertad (PDL) en el Senado.

El ministro de Interior, Roberto Maroni, que pertenece a la ultraderechista y xenófoba Liga Norte, pidió al prefecto de Agrigento (Sicilia) la apertura de una investigación para esclarecer lo ocurrido. Matizó, eso sí, que la versión de los supervivientes «está aún por verificar».

Un portavoz de las Fuerzas Armadas maltesas citado por el diario «Times of Malta» informó que un helicóptero alemán y otro luxemburgués que participaban en la operación europea Frontex localizaron siete cadáveres en las aguas limítrofes con Libia. Las autoridades maltesas indicaron ayer a AFP que aún no los habían recuperado y que se desconocía si pertenecían a los inmigrantes eritreos.

En la Nochebuena de 1996, cerca de 300 inmigrantes murieron ahogados entre Malta y Sicilia después de que su embarcación chocara con otra. Es la mayor tragedia de este tipo registrada hasta el momento.

Protesta de inmigrantes detenidos en un centro de la isla de Lesbos

Inmigrantes del centro de detención de la isla de Lesbos protestaron desde sus ventanas contra las condiciones de vida en el centro, masificado como el resto de los que hay en Grecia.

Médicos Sin Fronteras advirtió de «la urgente necesidad de prestar apoyo psicosocial a muchos de estos detenidos. La mayoría han sufrido un viaje peligroso y muy difícil para llegar a Grecia y se enfrentan a un futuro incierto en el país».

Denunció que «más de 800 inmigrantes, incluidos niños y embarazadas, se hacinan en recintos construidos para 400 personas». GARA

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