El fiscal recurre la absolución de dos acusados por las groserías del parte policial

ABC, 06-04-2009

ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE

VALENCIA. Abdelkader A.,y Belale B. fueron absueltos de un delito de robo en grado de tentativa porque el atestado policial que llegó al juzgado estaba trufado de expresiones soeces y chascarrillos.

En el documento en el que se describían los pormenores de la detención de los dos varones, marroquí, uno, de 25 años, y argelino, el otro, de 18, se decía: «Que sobre las 5.35 horas del día de la fecha – el 21 de diciembre de 2008 – , cuando patrullaban por la calle Albacete (el que más larga la tiene más honda la mete) observaron a la altura de la calle Maestro Sosa (cáustica) al presentado como Belale B. con medio cuerpo introducido por la ventana del copiloto en el interior de un vehículo estacionado en el lugar, y el presentado como Abdelkader A. se encontraba a pocos metros en actitud vigilante…».

El fiscal les acusaba de un delito de robo en grado de tentativa y pedía que fueran condenados a ocho meses de prisión y expulsados porque son «ilegales».

Pero el titular del Juzgado de lo Penal número 10 de Valencia les absolvió. Dijo que la «broma, la frivolidad, las expresiones improcedentes» del atestado ponían en cuestión la seriedad de su actuación policial. Y que eso pesaba más que el resto de las pruebas que había contra los acusados.

Pruebas para condenar

El fiscal coincide en destacar lo inapropiado de semejantes expresiones, pero discrepa en las consecuencias jurídicas de su inclusión en un atestado policial y en el crédito que hay que conceder a quien las escribió. Por eso ha recurrido la sentencia.

Asimismo, el representante del Ministerio Público también cree que puede existir un «animus iocandi» en la declaración de los agentes pero tras la broma, mantiene, no se esconde una intención de perjudicar a los dos acusados. Y, en este sentido, dice también que en el juicio se expusieron pruebas suficientes que justificarían una condena.

Recuerda que el propio juzgador, en su sentencia, admite que «las declaraciones de los agentes contienen datos que, de ser ciertos, avalan o apoyan la versión incriminatoria sostenida por el Ministerio Fiscal, más aún cuando sus versiones son corroboradas por el testimonio del usuario del turismo». Por lo tanto, concluye el fiscal que el magistrado «da a entender que de no haberse producido esas impresentables expresiones en el atestado, el sentido del fallo habría sido otro bien distinto».

Arguye el fiscal que las expresiones recogidas por los agentes de la autoridad en un documento oficial son «impresentables e indignas» en un Estado de Derecho, pero añade que no deben invalidar lo declarado en el juicio por los policías locales que practicaron la detención.

Durante la vista oral, los policías contaron que vieron a escasa distancia a los dos acusados, a los que conocían de intervenciones anteriores; que observaron cómo uno de ellos tenía medio cuerpo en el interior de un vehículo mientras el otro esperaba en actitud vigilante; relataron que al verse descubiertos, los dos hombres abandonaron disimuladamente el lugar.

Relato de la víctima

Fueron detenidos poco después por los policías, que en ningún momento les perdieron de vista. Y además, el propietario del vehículo forzado, del que habrían sustraído unas gafas, declaró que había dejado el coche en ese lugar en perfecto estado unas horas antes.

«Una cosa es que a los agentes se les haya podido escapar una broma o expresión desafortunada y otra bien distinta es poner con ello en duda toda su declaración» – señala el fiscal en su recurso ante la Audiencia Provincial de Valencia – en el que defiende que a pesar de las frases «jocosas» incorporadas por los policías al atestado ha de «prevalecer una presunción de veracidad e imparcialidad inherente a todo agente de la autoridad».

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