"Jamás vimos una tragedia así"

Mueren 15 inmigrantes, 9 de ellos niños cuando intentaban alcanzar la costa española

Las Provincias, LYDIA MEDERO/VICTORIA COBO, 11-07-2008

tlangufor Lucas había salido de Marruecos una semana antes. Alto y delgado, de entre veinte y treinta años, el joven es uno de los supervivientes de la peor tragedia que han sufrido las costas de Almería. Ayer, en su cara se mezclaban la tristeza y el cansancio por lo vivido en los últimos seis días, desde que él y medio centenar de hombres, mujeres y niños dejaron atrás las costas marroquíes rumbo a Europa. Habla más con los ojos que con la boca, porque sigue agotado por el viaje. En realidad, su aventura había empezado mucho antes de lanzarse al mar, cuando salió de Camerún. Ahora, forma parte del grupo de 33 subsaharianos que llegaron con vida en la medianoche del miércoles a las costas de Almería tras ser rescatados por el Servicio Marítimo de la Guardia Civil.

“Durante el viaje murieron nueve niños y cinco adultos, catorce personas en total”, explica en francés desde el Centro de Acogida Inmediata del puerto de Almería. Lleva puesto el mismo chándal que el resto de los supervivientes, con una sudadera granate y el pantalón negro que les facilitó Cruz Roja. Relata que partieron de Marruecos el viernes, de madrugada. Una avería les dejó sin motor. “A medio camino, nos quedamos además sin comida ni agua. Tenemos quemaduras en la piel por el sol”. Tangufor habla con un hilo de voz y tiene los ojos llorosos. Está serio y se aferra al pequeño bote de zumo como si fuera lo único que tiene desde que salió de la tierra que lo vio nacer. Casi es así.

Cuando el joven se aleja hacia el interior del edificio, otro chico, también joven, se acerca con reservas a la valla que le separa de haber cumplido su sueño en el Primer Mundo. Confirma en inglés la dureza del viaje. “Se nos rompió el motor y estuvimos tres días remando con las manos”.


Sedientos y quemados

Lleva el mismo chándal y las mismas marcas de abatimiento en la cara que los demás. En la práctica, con el esfuerzo añadido de utilizar los brazos como remos sólo lograron cansarse más: la sed, la fatiga y las quemaduras acabaron con la vida de catorce personas. Entre los muertos hubo nueve niños de entre doce meses y cuatro años. Así lo relata el coordinador provincial de Cruz Roja en Almería, Francisco Vicente, que calificó lo vivido en la madrugada del miércoles como la “tragedia más indescriptible. Jamás vimos una cosa así”.

Los inmigrantes llegaron exhaustos, sin fuerzas para tenerse en pie ni hablar. “Sólo nos indicaban con la mano que querían agua y a duras penas nos decían que llevaban seis días en el mar”, señala María del Mar, responsable de Socorro de Cruz Roja, y una de las enfermeras que atendió a los inmigrantes en el puerto. El aviso oficial hablaba de 33 personas rescatadas, entre ellas varias mujeres embarazadas y un bebé, el primero en salir de la barca Cabo de Gata del Servicio Marítimo de Guardia Civil que los rescató. Fuentes del Instituto Armado señalaron que la operación en alta mar fue complicada. Los ocupantes de la patera estaban tan exhaustos que no podían siquiera cambiar de barca, fueron los agentes los que tuvieron que subirlos a bordo. Incluida una mujer que falleció durante la operación de salvamento, la víctima número quince.

Al puerto llegaron todos en malas condiciones. “Estaban tumbados en el suelo y hubo que sacarlos en camilla, en sillas de ruedas o en brazos”, explica la enfermera de Cruz Roja. Tras la primera inspección de los médicos hubo cinco traslados a hospitales, entre ellos el del único bebé que llegó con vida. “Respiraba con dificultad, y su madre también presentaba problemas y los llevamos a los dos al hospital”, relata María del Mar. Otras dos mujeres fueron evacuadas al centro sanitario con quemaduras en el 40% de su cuerpo, provocadas por la mezcla del agua del mar con la gasolina.

El subdelegado del Gobierno en Almería, Miguel Corpas, detalló que a medida que la situación se deterioraba en la pequeña embarcación, “designaron entre ellos a dos personas para deshacerse de los cadáveres; tuvieron que tomar decisiones drásticas”.

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