La policía sospecha que murieron cinco polizones

Canarias 7, César J. Palacios, 23-04-2008

La policía no descarta que fueran 16, y no 13 como inicialmente se pensaba, los polizones del Rosa Delmas. La aventura de llegar a Europa desde Costa de Marfil acabó trágicamente el pasado sábado en Puerto del Rosario con dos fallecidos, cuatro heridos y, probablemente, tres muertos más.

Cuatro de los 11 supervivientes continúan ingresados en el Hospital General de Fuerteventura, recuperándose de las heridas provocadas tras pasar seis días metidos dentro de un tanque sin ventilación y lleno de agua de mar, suciedad y restos de combustible. Su estado de salud ha mejorado en las últimas horas pero de momento no hay fecha sobre cuándo recibirán el alta médica.

En ese momento se unirán a los otros siete compañeros de travesía en el centro de rechazados del muelle capitalino, a la espera de su repatriación al país del que salieron con la ilusión de lograr un futuro mejor. Una operación de la que tendrá que hacerse cargo la consignataria francesa Delmas, de acuerdo con las leyes internacionales vigentes.

«Sospechamos que había más polizones», reconoce prudente el director insular de la Administración General del Estado, Eustaquio Santana, quien no duda en alabar la «resistencia increíble» de los supervivientes. «Los que salieron vivos de allí deben de tener siete vidas como los gatos».

Lo que todavía sigue siendo un misterio es cómo lograron introducirse los inmigrantes clandestinos en uno de los tanques de lastre del inmenso carguero francés, de 186 metros de eslora, donde fueron localizados. Estos depósitos se utilizan para estabilizar la carga del buque, llenándose más o menos con agua marina bombeada desde el exterior. Y aunque tienen una entrada de acceso para mantenimiento, ésta siempre está perfectamente sellada y atornillada para evitar escapes en la cubierta. Algunos miembros de los equipos que participaron en el rescate de los polizones especulan con la posibilidad de que hubieran podido acceder a través de las tuberías de succión, algo poco probable por cuanto se debe hacer buceando y tras pasar por una complicada red de tubos.

También se descarta que entraran a través del hueco o fogonadura del timón, pues el de este carguero se encuentra por debajo de la línea de flotación y por lo tanto está cubierto de agua.

La localización de dos inmigrantes fuera de esa zona, en un diminuto hueco de la rampa de popa, parece confirmar la tesis de que fueran ellos quienes sellaran la entrada del tanque de lastre donde se escondieron el resto de sus compañeros, en ese momento todavía seco y vacío. Una fatal decisión producto de su desconocimiento en marinería que provocó la muerte de varios de ellos y que, de no ser descubiertos por la tripulación, les habría matado a todos.

Seis días en un tanque lleno de agua salada

Fría tumba. Al menos 11 de los 13 polizones eligieron para esconderse un tanque de lastre cuya salida estaba sellada. El carguero lo llenó luego para nivelar las cargas. Debieron pasar los seis días metidos en agua marina, muertos de frío, a oscuras y sin apenas comida y agua dulce.
Heridos. La zona más dañada del cuerpo de los infortunados inmigrantes fueron sus piernas, pues toda la travesía la hicieron con ellas sumergidas en agua salada.
Sin amputaciones. Aunque cuatro de los inmigrantes presentaban en los dedos de los pies principios de necrosis, finalmente no será necesario amputarles ninguna falange.
Dos cadáveres. En el momento del rescate se descubrió un cadáver. Posteriormente, un equipo de buzos de la Guardia Civil desplazado desde Las Palmas rastreó el interior del tanque inundado y encontró un segundo cuerpo.

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