Un musulmán sin nombre en un cementerio católico

El Mundo, OLGA R. SANMARTIN, 18-03-2008

Ahora sabemos que el inmigrante que murió ahogado se llamaba Laucling Sonko, pero en septiembre del año pasado fue enterrado en una lápida en blanco en el cementerio ceutí de Santa Catalina.


El, que era musulmán, fue condenado a permanecer el resto de la eternidad en un camposanto católico.


Laucling Sonko no llevaba documentos que acreditaran su identidad y nadie sabía quién era hasta que la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) comenzó a investigar.


Gracias a la ayuda que le brindó una red de ONG internacionales, descubrió que Laucling Sonko tenía 29 años y que había nacido en Samboulandian, en la conflictiva región senegalesa de Casamance.


Laucling llegó a Marruecos tras atravesar Mauritania con la intención de reunirse con su hermana, un cuñado y un primo que residían legalmente desde hace tiempo en Vícar (Almería).


Todo apunta a que se puso en manos de una mafia marroquí que le convenció para introducirle ilegalmente en España por el ‘método del pasador’. Le dieron un mono de neopreno y una colchoneta de playa para que se montara en ella. El ‘pasador’ le llevó desde Beliones, en Marruecos, hasta aguas de Ceuta.


Sus padres se llaman Malang y Fatou, viven en Senegal y han dado poderes a CEAR para que esclarezca hasta el final la muerte de su hijo.


Quieren saber, por ejemplo, por qué los guardias civiles se rieron de él cuando se estaba ahogando y no le creyeron cuando les aseguró que no sabía nadar. Tampoco entienden por qué la ambulancia española tardó cerca de una hora en llegar.


A Laucling le acompañaron en su travesía fatal una mujer camerunesa, un hombre del mismo país y otro de Costa de Marfil. Algunas fuentes apuntan a que se encuentran en Argelia, escondidos. Temen que a alguien no le guste lo que puedan contar.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)