"No pueden entrar todos. No cabemos"

El País, CARLOS E.CUÉ, 28-02-2008

Mariano Rajoy no ha diseñado una campaña para caer simpático y dulcificar su imagen. El líder del PP se la juega a todo o nada en estas elecciones, y ha abandonado por completo las medias tintas. Ayer, en Canarias, donde el debate político gira en torno a la inmigración – porque es allí donde llega la mayoría de los cayucos, aunque luego esos extranjeros nunca se quedan en las islas – , Rajoy endureció más su discurso sobre un asunto que forma parte del eje de su estrategia electoral.

El líder del PP llegó a hablar de la posibilidad de que la inmigración se convierta en una “pesadilla” porque los extranjeros pongan en cuestión el buen funcionamiento de los servicios públicos. Ante un público, en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, entusiasmado con los discursos duros sobre inmigración, Rajoy se creció. Siempre con el exhorto inicial de que él, como gallego, está a favor de la emigración, arrancó su retahíla: “Estoy a favor de que vengan quienes quieran venir a buscarse la vida. Pero una cosa es eso y otra que se convierta en una pesadilla. Quiero orden, control, integración y que los derechos de los españoles no se vean perjudicados por todos los demás. Todos iguales en derechos y oportunidades y todos iguales en deberes y en obligaciones. ¿Vale?”, preguntó retórico.

Y siguió, cada vez más crecido por el apoyo del público, unas 2.000 personas en Santa Cruz y más de 4.000 en Las Palmas: “No puede entrar todo el mundo que quiera sin control porque no cabemos”. Claro que después, cuando pidió el voto a los socialistas, dijo que en el PP “caben todos”… los españoles. Rajoy también defendió su propuesta de contrato de integración. En el debate con Zapatero, el presidente le recordó que las “costumbres” que él exige respetar, como la prohibición de la poligamia, ya están en el Código Penal. Pero a Rajoy el argumento le gusta y ayer casi respondió a Zapatero, algo que no hizo el lunes sobre este asunto. “Los inmigrantes tienen que comprometerse para integrarse. Lo peor es crear guetos. Tienen que comprometerse a asumir las costumbres españolas. Yo comprendo que hay otros países donde hay poligamia. Pero aquí no, y no vale con que me digan que tienen que cumplir la ley. Tienen que comprometerse”.

Llegó aún más lejos, porque insinuó que los extranjeros ponen en riesgo los servicios públicos. “Habrá que hacer un esfuerzo en los colegios, los comedores, la sanidad… los derechos de unos no pueden perjudicar los de otros”. Y contestó de paso a los intelectuales que critican su proyecto: “No se puede despachar cualquier propuesta como xenófoba. Esto es muy serio y yo voy a tomármelo en serio”.

En Cataluña, Ángel Acebes también habló de inmigración. Tildó la zona pirenaica de “coladero de inmigrantes ilegales”, informa Amanda Mars, y lo hizo en Lleida, donde una joven de 21 años fue asesinada en 2004 por Gilberto Antonio Chamba, el Monstruo de Machala, un ecuatoriano que había matado a ocho mujeres en su país y que fue regularizado por el Gobierno de Aznar (con Rajoy como ministro de Interior) sin que le solicitaran los antecedentes penales en su país de origen.

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