CASUAL FRIDAY

Adiós al tiempo del 'juega y calla'

LeBron James pasará a la historia por ser uno de los grandes del baloncesto, pero también por su compromiso social

Diario Vasco, Iñaki Izquierdo IÑAKI IZQUIERDO, 16-10-2020

Después de años de escuchar ‘juega y calla’, los deportistas han encontrado por fin la forma de trascender del vestuario y empezar a hacer públicas sus opiniones. Algunas personas habrían preferido que nos mantuviéramos callados, pero eso sería como decirle a un sacerdote testigo de abusos sexuales ‘calla y reza’ en lugar de pedirle que los denuncie».

Así arrancaba una de las últimas columnas de Kareem Abdul-Jabbar en ‘Los Angeles Times’, foro de referencia sobre el papel del deporte en la lucha por los derechos civiles. La leyenda de los Lakers celebra por partida doble el nuevo título de la NBA de su exequipo, por el triunfo y por haber sido liderado por LeBron James, convertido en un líder social en la reivindicación de diversas causas, entre ellas la lucha contra el racismo. Su enfrentamiento con el presidente Trump es frontal.

James no es el único deportista que ha dado el paso adelante. Muchos le han seguido en la NBA. La tenista Naomi Osaka es otra, o Megan Rapinoe. Abdul-Jabbar es de la vieja generación de los 60-70, como Alí, Tommie Smith, John Carlos… El pívot de los Lakers renunció a los Juegos Olímpicos de 1968 por su oposición a la guerra de Vietnam.

Todo el mundo es muy partidario de la libertad de expresión cuando lo que se expresa está en línea con sus ideas o, por lo menos, no choca frontalmente con ellas. Es muy fácil sintonizar con el Black Lives Matter en Europa. Solo tiene ventajas. El problema es defender la libertad de expresión cuando lo que dice alguien molesta y toca de cerca.

El lugar en la historia de James, al revés que el de Michael Jordan y otros, no se limitará al mérito deportivo, donde quedará como uno de los grandes de siempre. También será recordado por su compromiso.

El modelo de deportista que aprovecha su fama para difundir sus ideas genera controversia. El ‘juega y calla’ sigue vigente. Para algunos, es contradictorio y demagógico que un deportista millonario exprese posiciones con carga social. También hay quien piensa que un deportista tomando partido se apropia de forma inadecuada de la plataforma que le da vestir una camiseta que no es suya, sino que representa a mucha gente, de muy variadas sensibilidades.

Son objeciones equivocadas. No hace falta pasar hambre para defender a los desfavorecidos; la grandeza de una institución deportiva no se mide en su habilidad para ser aséptica sino en su capacidad para defender y acompañar a la sociedad a la que representa, con sus virtudes y sus conflictos.

Si Le Bron James tiene millones para comprarse un Ferrari cada día de su vida aunque llegue a los cien años, eso no le incapacita para enfrentarse a Trump por el racismo o a liderar campañas para evitar el abandono escolar en los peores barrios de Los Ángeles y Cleveland. Defender las buenas causas de James obliga a defender con pulso firme el derecho de otros deportistas a expresar opiniones de corte opuesto, a veces muy desagradables.

En Europa no se ha avanzado tanto y, en general, ninguna gran figura destaca por sus posiciones políticas. Y no solo políticas. La homosexualidad en el deporte masculino sigue siendo tabú, por ejemplo. ¿Algún club está dispuesto a abrir ese armario? El deporte –con las estrellas de Hollywood a la baja– es la gran manifestación popular de estos tiempos. Que sus protagonistas asuman posiciones comprometidas solo puede ser saludable. Y depende de las figuras, que son los que tienen el poder y la libertad que les da su talento.

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