El drama migratorio

El Parlament enaltece la labor humanitaria de Open Arms y Sea-Watch

"Seguiremos, les guste o no. Lucharemos donde las vidas se hunden sin sentido", proclama el cooperante catalán

El Periodico, Víctor Vargas Llamas, 10-09-2019

El fulgor dorado sobre su pecho no dejaba lugar a dudas. La medalla de oro, la del ganador, pendía del cuello del líder, respaldado desde la grada por su fiel grupo. Y sin embargo los aplausos que recibían Òscar Camps y su equipo del Proactiva Open Arms tras recibir la Medalla de Honor del Parlament no envolvían ningún sentimiento de dicha. Justo lo contrario. El reconocimiento es la constatación de una dolorosa derrota, la que el fundador de la oenegé catalana se encargó de recordar en su alocución. “Cada premio que recibimos es un disgusto porque significa que seguimos con la obligación de salir a salvar personas a la deriva mientras los gobiernos no hacen nada”, ha descrito. A su lado, Carola Rackete, la brava capitana del Sea – Watch 3, ganadora ex aequo, que plantó cara a Matteo Salvini, al Gobierno italiano y que amenaza con hacerlo a todo aquel que cuestione su prioridad de proteger vidas en el Mediterráneo. 

Incluso en estas medallas hay una competición detrás. Lúgubre y vil, cruel e injusta, como le explicaba Camps a Pep Guardiola, asimismo ganador de la distinción y la persona encargada de glosar los méritos de los dos distinguidos. “Nosotros jugamos cada día una final. Sin reglas, sin árbitro, sin televisión ni testimonios. Sin descanso ni nadie que llore por aquellos que pierden. Y enfrente, 28 gobiernos, pese a cuya actitud hemos salvado más de 60.000 vidas desde hace 4 años, cuando nacimos”, ha expuesto ante el silencio sepulcral del auditorio. También ha recordado las al menos 18.000 muertes en este periodo, en buena medida por “los ataques furibundos” de que son objeto “por denunciar la inacción de los estados”.

Rackete ha ampliado el mensaje de su colega, denunciando las vergüenzas de una Europa "injusta" y que mantiene patrones políticos y económicos propios de la época colonial. “No estamos salvando inmigrantes o refugiados, estamos salvando seres humanos”, ha remachado en un discurso que ha comenzado en un muy meritorio catalán. Palabras en sintonía con la alocución de Guardiola, que ha recordado el drama del exilio republicano, y al Winnipeg,  el barco con el que el poeta Pablo Neruda salvó a dos millares e supervivientes de la guerra civil. “No hemos aprendido nada. Salvar una vida en alta mar no es un permiso, es un deber”, ha proclamado. También ha querido recordar el drama de los muros antimigración, los CIE y el “racismo cotidiano”. 

Un panorama que hará inevitable que los equipos de Rackete y Camps deban mantener su encuentro contra múltiples adversarios y ampliar sus hasta ahora 65 misiones en alta mar. "Seguiremos allí, les guste o no. Lucharemos allá donde no nos quieren y donde las vidas se hunden sin ningún sentido", ha sostenido. E incluso se ha atrevido a pronosticar como cree que acabará este partido. “Primero nos ignoran, luego nos difaman, más tarde luchan contra ti y finalmente vences”. 

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